dibujos y otros realizados entre 1994 y 2009
Encontrarás grabados, dibujos, collages, fotografías, frutos de mi cosecha desde 1994 hasta 2009, organizados cronológicamente.
Además hay textos, videos, presentaciones de diapositivas y fotos interesantes de temas que hallé en el camino.
Espero que lo disfrutes.
Carolina
BODY ART
El “arte de acción” tras la experiencia del happening, fluxus o del accionismo vienés, abandona las formas neodadaistas _sobretodo sus elementos de improvisación_ para centrarse en un proceso de acciones que obedece a premisas previstas de antemano. Estas acciones tienen como objeto concienciar sobre la complejidad de la realidad a partir del análisis didáctico de las experiencias o de actividades perceptivas exploratorias.
El arte de acción o procesual o behaviuor art o arte del cuerpo (Body Art) son producto de este proceso descrito a través de los años.
El primero se relaciona, sobretodo, con el nuevo empleo y uso de los objetos y los problemas de aprendizaje; el segundo explora el empleo del propio cuerpo. Es difícil saber dónde se separan sus fronteras, dados sus puntos de contacto. Pero en ambos casos, el objeto no es tratado en su “status” de permanencia, sino de transformación y cambio a través del uso.
El arte de comportamiento, como categoría general, tiene sus premisas en el arte de acción, este arte de acción-proceso, a diferencia del happening obedece a una planificación previa, K. Arnatt con su Liverpool Beach Burial, Ben Vautier en sus representaciones verbales, F. Walther con los usos del objeto, que están constituidos por lona y otra materias blandas, no son objetos terminados ni para ser vistos o contemplados por el espectador, sino para ser utilizados. No tienen valor en el marco de los mecanismos normales del consumo, sino que sirven de “instrumentarium” o vehículo de demostración del descubrimiento propio de diferentes modos de empleo por parte del espectador.
El objeto elemental, el punto de partida es una disculpa para despertar las capacidades creativas del espectador-manipulador. La obra no existe en el objeto presentado, unos pliegos de tela, ni en la producción del objeto acabado, definitivo, sino en el mismo discurrir procesual.
El grupo EIAG de Viena se interesa por desencadenar procesos conscientes de comunicación en los participantes de sus acciones, preocupados por situaciones de aprendizaje, por ejemplo, folios de papel en un espacio oscuro y lo que puede hacerse con ellos en una determinada situación y bajo ciertas condiciones de experiencia. B. Demattio considera al artista como un “estructurista del comportamiento” entre sus experiencias destacan los “encounter”, acciones terapéuticas de grupo, entrenamiento de la sensibilidad, psicodrama, etc.
S. Brisley se dedica también a los events de diversa naturaleza en colaboración con artistas, músicos, bailarines, sobre conductas de agresividad o experiencias psicológicas y sociales.
Dado el carácter inconcluso y la naturaleza procesual de estas obras, así como su desaparición una vez realizada la acción, los nuevos medios, como fotografía, film, video, etc. Se aceptan en todas sus consecuencias como medios auxiliares muy importantes para captar el discurrir temporal.
El núcleo de estas experiencias, con menos pretensiones desde luego que el happening, es disolver los patrones habituales de comportamiento y provocar formas prácticas de entrenamiento y aprendizaje perceptivo y vivencial, reflexivo y creativo de la conciencia individual y social. La propuesta última es una liberación de la percepción y del comportamiento en relación con las ataduras y esquemas habituales.
Por el momento y hasta ahora más que afectar a los contenidos explícitos del comportamiento han atacado las estructuras conformistas del mecanismo social del mismo. El proceso sigue abierto a otros niveles.
El body art ha nacido como un desarrollo del arte del comportamiento, se atiende tanto a la propia materialidad del mismo cuerpo como a su dimensión perceptual, B. Naumann fue uno de los primeros en realizar obras de cuerpo en 1965. Se está manifestando en 3 direcciones principales que en algunos casos coexisten o en las que pueden encontrarse diversas experiencias del mismo artista.
Body art y antropología
La primera tendencia está relacionada con el psicoanálisis y la antropología. El austríaco G. Brus con sus “autoexpresiones”, opinaba: mi trabajo es una polémica personal del artista para ejemplificar la apertura y ampliación de la persona humana. Las “autorepresentaciones” de gestos, del dinamismo corporal o cinético del rostro, etc., nacen de gestos anticulturales, próximos a las mitologías individuales, de este modo hago del arte una investigación antropológica. El arte hace posible al hombre un conocimiento más amplio de si mismo y de las cosas a través del recuerdo de su evolución. Otro ejemplo es el de R. Schwazkogler con sus amputaciones de las cuales fue victima.
Un apartado especial merece la modalidad del arte del yo, cuyo principal representante ha sido Timm Ulrichs con su obra “Yo soy un poema”, paralelas a estas discurrían experiencias que tenían como base la idea del hombre como obra de arte. Ulrichs se autoexpone en una vitrina como obra de arte. La temática del yo ha sido característica del expresionismo y del existencialismo.
Sin el patetismo vienes y con menos improvisación, diferentes experiencias se han centrado en las lesiones, marcas e incisiones en el propio cuerpo. Oppenheim en “
Las actuales manifestaciones deberán orientarse en su interpretación a unas premisas antropológicas y psicoanalíticas próximas a las modificaciones del cuerpo y de su imagen como algo pertinente a una sociedad, como indicaré más adelante.
La mayoría de estas manifestaciones corporales no dejan margen a la improvisación, remiten consciente o inconscientemente a adquisiciones actuales de las ciencias humanas.
Body art y fenomenología.
Desde principios de siglo, Husserl, Sartre, Merleau-Ponty han insistido en que el cuerpo, como ser del hombre, es el hecho originario del que es preciso partir como algo esencialmente diferente a la esfera de nuestra subjetividad. Las diversas experiencias del Body Art no se limitan a una consideración del cuerpo como estructura biológica, ni tan sólo como ser viviente, sino en cuanto a cuerpo humano perteneciente a una cultura y a una época y no como algo natural.
Algunas prácticas apoyadas en el movimiento del cuerpo, exploran la situación del mismo, Dan Graham en “Roll” estudia la relación entre su propio cuerpo y el sudor provocado por los movimientos para después apoyarse sobre la pared y transmitir la pintura de ésta a su cuerpo. Por su parte, Rinke en sus “Demostraciones primarias” analiza las relaciones dentro/fuera, vertical/horizontal.
En otras ocasiones, la situación del cuerpo se refiere a la esfera intencional del ser subjetivo, ya sea en exploraciones fácticas de intencionalidades originarias del propio cuerpo como, por ejemplo, la acción de masturbación, “Seebed” de Acconci, en otras de sus obras “Pieza de mano y boca” estudia la relación entre el cuerpo y el sol. Oppenheim en “Sun-Burn” exploraba el propio cuerpo como superficie y material. Tras 5 horas de exposición al sol, aparece en su cuerpo un rectángulo pálido de los efectos de la protección de su vientre con un libro, opuesto a la transformación cromática de la piel expuesta directamente al sol. El mismo artista en “Presiones de aire” juega con las deformaciones provocadas en el esquema corporal por fuertes chorros de aire.
Estas y otras experiencias ponen en primer término la espacialidad corporal propia de experiencias íntimas o bien en relación con el espacio y con las demás personas. Pero en todos los casos _y esto es lo decisivo_ el cuerpo es el dato originario de la experiencia.
Body Art y cinésica
Por último toda una serie de acciones corporales se detienen con más o menos conciencia _e incluso con elementos mezclados de las experiencias fenomenológicas o antropológicas_ en la actividad cinésica del hombre preocupados por la potencialidad social del cuerpo humano como expresión a través de los gestos. Las experiencias están siendo variadas. Han sido famosas desde 1969 las esculturas-cantando de la pareja inglesa Gilbert & George, lo humano discurre en una artificialidad articulada: rostro pintarrajeado, movimientos mecánicos, guante de goma, estar de pie encima de una mesa, idénticos gestos y repetición de la misma melodía. En “Círculo de miedo” Oppenheim subraya la expresión de terror producida en su rostro al sentir caer piedras a su alrededor que le tiran desde
El Body Art ha sufrido una clara transformación de las proximidades del arte de acción del “happening” a las inmediaciones del arte “conceptual” místico, hasta que ha llegado a ser como una de sus partes. Podría decirse que ha habido una progresiva transición de una concepción más subjetivista del Body Art a otra más objetivista. Progresivamente se pasa del comportamiento corporal informativo, ligado a la señal (la propia acción del cuerpo como instrumento de información) al arte corporal propiamente comunicativo, donde el cuerpo opera como signo, como elemento del sistema individualizado en el curso de la comunicación. Mientras en el primer caso sería posible hablar, en términos relativos, del predominio de un comportamiento comunicativo con ausencia de destinatarios, más interesados por la autoexpresión del propio artista.
Sabemos que la comunicación cinésica tiene gran relevancia en las funciones fática, conativa y expresiva del lenguaje. Y el Body Art cinésico es el que más se inserta dentro del conceptualismo.
Body Art y los nuevos medios
Tras las experiencias de los videos anteriores a 1970: Nan June Paik, Andy Warhol, Les Levine, S. Vanderbeck, el empleo de este medio se ha universalizado en el Body Art. Es el medio apto para reflejar el cambio en los hábitos corrientes de la percepción y es indisociable de la progresión visual de la experiencia corporal y del movimiento. Naturalmente, se vincula al carácter procesual del Body Art. Y por otro lado, la fotografía y el video tienden, como ya sucedía en el propio “land art” a la desmaterialización del objeto, que queda registrado en el tiempo, pero que desparece como presencia física.
Body Art e imagen social
Finalmente, creo interesante resaltar como el Body Art en general y con radicalismo el de inspiración expresionista ritual se oponen a la imagen social imperante del cuerpo humano. Las diversas experiencias niegan la imagen del cuerpo fetichista, el arte del cuerpo se desentiende de los modelos dirigidos y estereotipados, propios de la extensión del valor del cambio/signo al propio cuerpo, de la sofisticación, que no refleja el trabajo y la situación real física, psíquica y social del cuerpo.
Nuestra sociedad no se ha satisfecho con explotar el cuerpo como fuerza de trabajo, con desintegrar su expresividad en la división social del trabajo, sino que le ha convertido en un universal encubridor de contradicciones sociales.
Si bien el Body Art no ha ofrecido aún una desmitificación tematizada de la imagen corporal, tampoco ha promovido su enaltecimiento.
Creo que unas propuestas que estudiasen la actual reducción semiótica y simbólica, que desvelaran las estructuras psíquicas, sociales e ideológicas de la imagen del cuerpo, contribuirían a un planteamiento sugestivo y crítico del body art, del trabajo de signos de la imagen corporal, ligado más explícitamente a nuestro sistema social.
Extraído de:
Marchan Fiz, Simón, Del arte objetual al arte conceptual, Editorial Akal, séptima edición, 1997, Madrid.